Después de chatear con Esteban durante considerable tiempo decidí
arriesgarme a conversar con él aunque sea por un momento ya que la vez que lo
salude mis nervios me ganaron y no pude reaccionar de una buena manera, solo pensé ¡Que ahuebada que soy¡ después
de ese día no pude volverlo a ver de frente, siempre que lo veía finjia estar
ocupada o con alguien más y ninguno de los dos se atrevía a saludar al otro aún
si eso fuera mas doloroso que no sentir nada entre nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario