En la hora del recreo camine hacia
la tienda, Esteban y su amigo habían estado allí desde antes que yo llegara,
cuando de repente gire y me di cuenta que me quedaban viendo, me
sonrojé tanto que puse mi dorado cabello para que me cayera sobre la cara y así
evitaría que se fijaran en mi rostro, ya que eso no sirvió de mucho mi reacción
fue de la de correr y fingir que nunca me vio, que nada paso y que ojala se
olvidara de todo por un momento ...

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