lunes, 5 de octubre de 2015

Nuestro primer beso

Al momento de salida baje muy nerviosa y lo vi, tan tranquilo esperándome junto a la puerta con una gran sonrisa en sus labios. baje en ese momento para saludarlo intentando tranquilizarme un poco, lo saludé y él me respondió de la misma manera tan dulce como me lo había imaginado.


Caminamos un poco conversando de cualquier cosa mientras Esteban me llevaba del brazo hasta un lugar cercano. 
Cuando llegamos me impresione mucho de ese lugar, era algo parecido a una pradera con muchas florecillas de varios colores y me invito a sentarme allí, me dijo: Abbi me gustas mucho, no quiero que pienses que no es así, sin más palabras me besó, ese momento fue mágico un día como ese jamás lo olvidaré, 12 de marzo.
Desde ese momento ese se convirtió en nuestro lugar, ese lugar que solo los dos conocíamos, en el cual eramos felices hablando de lo que sea o tan solo al quedarnos en silencio mirándonos  el uno al otro.

Me cansé!

Aquel día 11 de marzo, ya cansada por su frialdad le dije que escuchara una canción, aunque esta no decía mucho, el entendió a lo que me refería y me dijo que nos encontráramos al siguiente día en la salida del colegio. toda la mañana siguiente pase con mi mente flotando por los aires, no me podía concentrar y mucho menos pensar en nada diferente a él, las preguntas rodeaban mi cabeza sin dejarme en paz; ¿para que quiere verme? ¿porque yo?¿que hago cuando este frente a frente con él?.

Monotonía


Siempre es lo mismo, nuestras conversaciones se volvieron monotonía, ya no sabía de que hablar con él, sabía que él nunca se fijaría en mí, sabía que él es un chico que cualquier chica moriría por tenerlo y yo una simple chica como lo soy, bah! si que estoy loca si pienso que puede fijarse en mí.










Ya un poco decepcionada y frustrada de lo mismo siempre que hablábamos decidí ponerle punto final a esa historia imposible, o eso es lo que creía. 

Decepción

Desde que lo conocí y chateabamos, mis tardes fueron diferentes hasta la cosa más insignificante, para mi lo era todo ; yo decía: estoy loca , pero él estaba siempre en mis pensamientos.

Pero verlo en recreo jugar fútbol observar todo de Esteban me vuelve loca aunque mi mayor  decepción era que nunca hablabamos frente ni saludabamos, pero bueno yo soy una chica tímida que no tendría el valor de decirle jamás en la vida un simple ¡hola!, lo único  que siento es decepción de mi misma ...

Supletorios

Con Mariana, que también se había quedado en la misma materia que yo, nos sentábamos en una esquina a estudiar juntas, ella sabía que Esteban me gustaba mucho, un día antes del exámen, mi amiga y yo estabamos en el mismo lugar de siempre, estudiando, al ver Mariana que Esteban se acerca con su amigo me da un codazo para que me de cuenta, regresé a verla furiosa, pero me di zona que él se acercaba y me puse roja, verde, de todos los colores; como siempre Esteban se dio cuenta, su amigo solo se burló y yo solo quería irme de allí, huir como siempre, él y su amigo se sentaron, no alado, cerca de nosotras y yo moría.

Mariana quería que me acerque pero no tenía el valor, además, si él no se acerca ¿Por qué debería hacerlo yo?, pero bueno ella solo me abrazó.

Fin de clases






Ya era final del año lectivo, como ya me lo venía venir me quedé a supletorios un año más, al momento en que fuí a ver mis notas, inconcientemente revisé las de Esteban, oh sorpresa el joven también se había quedado a supletorios y con el mismo licenciado que yo, le escribí a preguntarle, quería saber si me diría la verdad, como lo supuse, me contó que se quedó en Física, me dí cuenta que lo suyo no eran las matemáticas.

Lo veía todos los días ya que nuestros horarios se cruzaban, aún sin saludarnos nos lanzábamos las miradas que nunca faltaban.

domingo, 4 de octubre de 2015

La verguenza




Después de chatear con Esteban durante considerable tiempo decidí arriesgarme a conversar con él aunque sea por un momento ya que la vez que lo salude mis nervios me ganaron y no pude reaccionar de una buena manera, solo pensé ¡Que ahuebada que soy¡ después de ese día no pude volverlo a ver de frente, siempre que lo veía finjia estar ocupada o con alguien más y ninguno de los dos se atrevía a saludar al otro aún si eso fuera mas doloroso que no sentir nada entre nosotros.